Iba a decir que estos días estoy redescubriendo a Arturo Pérez Reverte, pero en realidad lo estoy descubriendo (sin el “re”).

Leí, o al menos lo intenté, Cabo Trafalgar, pero creo recordar que no superé las primeras 100 páginas. Aquello me parece que fue un gran trabajo de marketing (mis felicitaciones a la editorial). Las reseñas se colaron en todos los medios de comunicación, pero a la hora de la verdad… puffff! Todo se deshinchó.

La cuestión es que durante una pequeña reunión familiar, hablando de libros, salió el tema que nos ocupa. El público estaba dividido: había quien apostaba por un trabajo bajo pedido para conmemorar la batalla y había quien apostaba por un “negro sin mucho éxito”. Sea como fuere, todos los presentes opinaban que el gran Arturo (no el de la Mesa Redonda, sino el escritor) se merecía una segunda oportunidad. Y aquí estoy, absolutamente enganchada a La Reina del Sur sin apenas poder levantar la vista del libro.

Teresa Mendoza me ha atrapado en su gran red, esa con la que trafica en el sur de España, estoy encantada con las lanchas semirigidas que vuelan sobre el estrecho y los mafias rusas me caen algo más simpáticas…

Solo, lo confieso, he podido abandonar el libro durante unas horas para disfrutar del segundo capítulo de Los Pilares de la Tierra que emitió ayer Cuatro… ¿volverán a reponer la miniserie que Antena 3 hizo de La Reina del Sur?